Al lector de este blog

Cuando empecé a escribir comentarios en este blog, lo hice con dos intenciones fundamentales:

  • Probarme en una nueva actividad. Había empezado a leer sobre lo que entonces se llamaba la “blogosfera”, y por mi innata novelería, pensé que tenía que publicar algo (aunque no tenia muy claro el por qué).
  • Aunque lo inicié pensando en mi mismo, también era consciente de que podía ser una herramienta adecuada para presentar algún contenido a mis estudiantes. En aquellos momentos, la plataforma de enseñanza virtual disponible en mi universidad no permitía la inclusión de videos ni otros elementos. Eso si era posible en el blog, y pensaba que ello podría atraer y “enganchar” algo a mis estudiantes.

Pasado el tiempo, creo que ninguno de esos dos propósitos son fundamentales para mi. Lo de la blogosfera se ha visto superado por nuevos recursos. Y para los estudiantes cuento ya con una versión de la plataforma que permite la creación de blogs.

Entonces, ¿por qué sigo escribiendo? Bueno, porque al obligarme a escribir (a pesar de mi actitud desidiosa), también empiezo a fijar mejor algunas de mis ideas, después de haber leído algo. Este ejercicio de reflexión es lo que más valoro.

Pero también me he dado cuenta de que algunas de mis publicaciones las consultan personas de distintos países y nivel cultural. No uso herramientas analíticas, pero empíricamente, algunos de mis estudiantes han leído mi blog, y me han comentado que les parecen de interés. Me parece que no tanto por lo original de mis ideas, sino porque vuelco en ellos algunas de mis lecturas, que a veces no son muy conocidas en mi ambiente.

Creo que, si tengo que describir cuál es el tipo de lector medio para el que escribo, diría que es un universitario (estudiante o graduado), al que le interesan ciertos aspectos de la enseñanza universitaria, y más específicamente relacionada con la Salud Pública y los métodos estadísticos.

Pero ¿estoy en lo cierto? Si alguna persona lee este comentario y cree que su perfil no coincide con esas características, le agradecería que escribiese una respuesta a este post.

Anuncios

Mi cita preferida

Con los años, se ha ido reduciendo mi tolerancia hacia algunas conductas, como la que tienen algunas personas repitiendo, venga a cuento o no, algunas frasecillas con las que se creen eruditos. Me refiero a esas personas que cuando no tienen argumentos para criticar alguna innovación, apostillan lo de “Cosas veredes” o “Cambiar las normas a mitad del partido“. Con ello intentan desmontar cualquier argumentación contraria a sus posturas, recurriendo a estas frases para cerrar el debate. El refranero es la expresión más completa de lo que estoy comentando.

Lo triste del caso es que la mayoría de esas personas le atribuyen un significado distinto al que inicialmente tenían muchas de esas expresiones. Pero para esas personas, eso carece de interés. Porque el uso que le dan a esas expresiones es el que ellos quieren transferirle, sin otra matización. Para ellos, al pronunciar esas frases, parece que ya han conseguido someter a quien tiene una opinión distinta. Y los someten, no por el peso de sus propios argumentos, sino por el que lo que ellos creen que son las ideas eternas que esas frases contienen.

La retórica tiene mucho de esgrima intelectual, y en cada debate se usan todas las armas verbales que nuestra cultura y nuestro ingenio nos proporcionan. Por eso, cuando uno se encuentra con personas que recurren a frases, muchas de ellas de origen incierto, no puede uno más que acordarse de los versos finales del soneto de Cervantes, “Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla” (y aunque con ello contradiga mi aversión a las citas):

Y luego, encontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

 

Los propósitos de año nuevo

Nota: Puede parecer raro que publique este comentario cuando ya han pasado varios días desde que comenzamos el año. Pero el motivo del retraso se debe a que el servidor que aloja este blog ha sufrido una serie de “ataques” por lo que no ha podido estar operativo durante unos días. Una vez que se han resuelto esos problemas informáticos, volveré a publicar regularmente los comentarios.

La fiesta de año nuevo no deja de tener un significado religioso. Los romanos celebraban el comienzo del año coincidiendo con la primavera. Algo mucho más lógico, porque coincidía con el rebrote de la vida, el despertar de la naturaleza después del letargo invernal.
Por otros motivos, pero también religiosos, los musulmanes celebran el comienzo del año en una fecha distinta
Así que lo que en nuestro mundo occidental celebramos es un cambio de fecha, que no coincide ni tan siquiera con el cambio de estación: el invierno empieza el 20 de diciembre. A pesar de todo ello, tenemos bastante marcado la costumbre de marcarnos metas que queremos cumplir al empezar el año. En mi caso, intento aumentar la producción de comentarios publicados en este blog.
¿Qué utilidad tienen estos propósitos? Mucho me equivocaría si dijera que pasado el entusiasmo de los primeros días, las primeras semanas, o los primeros meses, esos buenos propósitos van decayendo. Y es porque los vivimos como un cambio, y todo cambio debe ser planificado, programado, y sobre todo reforzado periódicamente. De todos los sistemas y métodos para programar, he sacado dos conclusiones para mi vida:
– Revisar periódicamente, esto es, diariamente o semanalmente, pero no mucho más, el grado de cumplimiento de nuestros compromisos.
– Reconciliar los incumplimientos con nuestros objetivos. Si no lo hemos alcanzado, hay que volver a reprogramarlos. Pero si nos hemos desviado de esos objetivos, por ejemplo volviendo a fumar, abandonando las visitas al gimnasio, hay que volver a formularlos.
Reconciliarnos con nuestros objetivos es una de las mejores actitudes para lograr que no olvidemos nuestros propósitos. Con esa actitud, y la necesaria revisión periódica, tendremos la oportunidad de formular nuestros objetivos de forma que los podamos alcanzar mejor en un nuevo intento.

 

La inicitativa “All Trials” y el sesgo de publicación

Para decidir acerca de la eficacia de una intervención terapéutica, necesitamos conocer todos los resultados de los ensayos clínicos que hayan evaluado dicha intervención. La mayoría de los ensayos clínicos se refieren a evaluación de fármacos, y los promueven las compañías farmacéuticas como requisito para que les autoricen la comercialización de esas sustancias.

Al promover el ensayo, es decir pagarlo, las compañías imponen un control sobre la difusión de los resultados del ensayo al considerarlos de su propiedad. Hasta ahí, ninguna objección. Pero los problemas empiezan a surgir cuando los resultados de los ensayos no están “en sintonía” con los intereses comerciales del promotor. Por ejemplo, si el resultado encontrado es un beneficio inferior al previsto, o se detectan acontecimientos adversos que desaconsejen el uso del medicamento, entonces es bastante probable que el promotor bloquee la publicación del estudio.

El resultado de esta conducta es que en la literatura solamente aparecen aquellas evidencias que son favorables al uso del medicamento, sin que haya constancia de los inconvenientes. Esta situación produce una distorsión o sesgo en la evaluación de los resultados. Y porque afecta a la publicación de resultados, se llama “sesgo de publicación” (aunque sería más correcto llamarlo sesgo POR NO publicación).

Hay una forma más sutil de sesgo de publicación, y es la de publicar los ensayos pero solamente aquellos resultados que son favorables o positivos, mientras que se omiten los que indican un perjuicio. Esto fue lo que ocurrió con el antidiabético rosiglitazona, en el que hasta que un investigador no recopiló todos los detalles que la compañía fabricante había omitido, no se pudo descubrir que este medicamento se asociaba a un aumento de la mortalidad.

Para evitar este sesgo tenemos que invocar el principio de que el conocimiento debe ser universal, y no debe estar atado a los intereses particulares de unos pocos, sino que debe procurar el beneficio de toda la población. Ocultar u omitir información es una forma de manipulación científica que no debe admitirse.

Los meta-análisis, y especialmente desde que la Colaboración Cochrane publica sus revisiones sistemáticas, han servido para que se pongan en marcha iniciativas para que se publiquen TODOS los resultados (tanto los favorables como los que no lo son) de TODOS los ensayos clínicos realizados. No debemos olvidar que para realizar un ensayo clínico, los promotores deben contar con la aprobación de las autoridades. En España, la Agencia del Medicamento, y los respectivos comités éticos en cada uno de los hospitales en los que se vayan a reclutar pacientes.

La iniciativa más reciente la abandera Ben Goldacre, un psiquiatra que trabaja en el NHS británico y, sobre todo, un divulgador de las ideas de Medicina Basada en la Evidencia. Este autor mantiene un blog bastante activo, Bad Science, en el que somete a crítica muchos aspectos de la atención sanitaria, con un estilo bastante ameno y alejado de los plúmbeos textos académicos.  También ha publicado dos libros, a partir de las ideas volcadas en su blog, que están traducidos al castellano: Mala Ciencia y Mala Farma.

En la red se pueden encontrar bastantes intervenciones de este autor, algunas de ellas polemizando con homeópatas y otros defensores de terapias no convencionales, y que no han demostrado su eficacia. Pero es también muy crítico con las compañías farmacéuticas y con la forma que tienen de manejar la información. A continuación incluyo una conferencia TED que impartió hace unos meses sobre el desconocimiento de los efectos no deseados de muchos fármacos.

Este autor, junto con una serie de organizaciones, han puesto en marcha la iniciativa + All Trials, que persigue el objetivo de que las compañías farmacéuticas pongan a disposición del público (pacientes, médicos, farmacéuticos, investigadores, planificadores, etc) todos los resultados de todos los ensayos realizados hasta la fecha y los que en el futuro se realicen. Los promotores de la iniciativa son, entre otros,  Sense about Science, BMJ, James Lind Initiative y el Centre for Evidence-Based Medicine, además del citado Goldacre a través de su blog.

La Colaboración Cochrane también se encuentra entre los que apoyan la iniciativa y ha pedido que se le de difusión y que se invite a firmar en apoyo de la iniciativa. El documento de apoyo está traducido a numerosos idiomas, entre ellos al español. También aparecen versiones en catalán, portugués y vasco.

Esta es una buena oportunidad para que los profesionales sanitarios españoles se incorporen a una iniciativa que reivindica el papel social de la investigación sanitaria. Si lees este comentario, anímate y firma.

Buenos deseos para 2013

Con la entrada del nuevo año, uno se pone nuevas metas y proyectos. En mi caso, hay varios proyectos y uno de ellos se refiere al blog. Y es que el administrador del sitio me ha indicado que tenemos que cambiar la configuración. El principal motivo es el de seguridad, y la baja utilización que están haciendo otros usuarios de sus blogs.

Para los seguidores del blog no les va a suponer mucho problema, porque lo único que cambiará será el url. Pero aprovechando la “mudanza”, intentaré actualizar los contenidos más a menudo de lo que he venido haciéndolo en el 2012.

Como aperitivo, ahí va el informe de la actividad del blog durante el año pasado.

La satisfacción instantánea con iPad

Soy de aquellos que se pasan buenos ratos hojeando libros en las librerías, sin decidirme a comprarme ninguno. Aunque eso me suponga renunciar a algo que creo que me sería agradable, en mi mente pesan mucho los siguientes argumentos para NO comprar:

  • No sé dónde voy a almacenar ya tantos libros. A los que nos gusta la lectura se nos pueden detectar síntomas del síndrome de Diógenes, porque acumulamos libros sin parar. El dichoso problema del espacio se agrava, porque una vez que lo he comprado, me cuesta mucho desprenderme de un libro. Y eso hace que el espacio de mis librerías se vaya saturando.
  • Un poco caro. A lo mejor lo puedo pedir en préstamo en la biblioteca. No he entendido nunca cómo pueden fijar el precio de un libro. A veces te encuentras con auténticas joyas, como las de Taschen que venden en la FNAC a precios muy, muy aceptables. Y otras veces, por libros sin ningún tipo de ilustración ni nada que pueda encarecer la edición, te piden un precio proporcionalmente muy caro.
  • Me lo llevaría, pero tengo cinco libros empezados en la mesilla de noche. Este argumento es más débil, y habitualmente me aparece cuando ya tengo tres o cuatro libros en la mano, y me estoy decidiendo por coger otro libro más. Lo que no tiene solución es que me intente leer varios libros al mismo tiempo.
  • ¿Y si este libro lo puedo pedir en préstamo a la biblioteca? Esta idea me suele aparecer cuando me estoy decidiendo por libros de narrativa o de cómics. No es de lo que más fuerte me dan, porque en el fondo me gusta tener “mis” libros y por eso uso con poca frecuencia el préstamo de libros.

Pero lo interesante es que desde que tengo el iPad, estas dudas parecen haberse evaporado. Ningún problema con el espacio, el precio es relativamente asequible, … Pero creo que sobre todo hay un elemento adicional, y es la posibilidad de tener inmediatamente en mis manos el libro. La urgencia por leer algún título que llama mi atención se ve satisfecha en Amazon con el procedimiento del 1-click.

Sydney Eve, en cyberpop!, comenta que el comportamiento del consumidor en el m-comercio se orienta hacia lo inmediato. Es una forma de satisfacer nuestros apetitos apelando a instintos muy básicos; la necesidad imperiosa de colmarlos. Esta autora comenta que:

It’s the pleasure associated with fast feedback that partly explains our love of gaming, and the escalation of texting and instant messaging. So too do all kinds of eCommerce benefit from the one-click purchase model, since expedited checkouts are well-suited to our fast-paced culture of convenience and consumption.

¿Nos hará este modelo comercial más intolerantes? Creo que en la realidad no siempre podemos acceder a lo que deseamos con la celeridad que nos gustaría. Por eso planteo si este tipo de conducta nos puede llevar a soportar peor las situaciones en las que no se nos concede inmediatamente lo que pedimos. Es solamente una reflexión.

Postear sin esfuerzo

Acabo de pasar un rato repasando los post publicados en los blogs que más me atraen en los últimos tiempos. Hay de todo: estadística, educación, arte. .. A veces siento envidia hacia muchos blogueros, porque publican posts con una facilidad pasmosa, dos o tres posts diarios, cada uno sobre un asunto distinto, y con varios centenares, casi mil palabras en cada post.

No tengo tanta creatividad. Pero por eso mismo, también me molesta que haya gente que publique posts repitiendo el texto que han escrito otros en sus propios blogs. Una cosa es comentar la idea de otra persona, eso es lo grande de esta gran red que se está creando. Pero otra cosa es llenar una pantalla con párrafos sangrados y con fuente cursiva. No estoy en contra de que se incluyan una o varia líneas de un post. Ahora bien, cuando son párrafos y párrafos lo que se incluye, me da la impresión, molesta, de que alguien se está quedando con el público.

!He dicho¡